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sábado, 10 de agosto de 2013

OLIVÁN - DESPOBLADO - ROBRES DEL CASTILLO, La Rioja

Ayer por fin pude pisar las calles del despoblado de Oliván, dos veces han sido las que con anterioridad hemos intentado llegar, pero las dos tuvimos problemas para acceder a él y, como bien dice el dicho "a la tercera va la vencida" pues por fin ayer lo conseguí.

La primera vez lo hicimos por la carretera LR-261 que atraviesa Robres del Castillo, nosotros seguimos por ella, y a unos cinco kilómetros vimos, o adivinamos a nuestra derecha un camino que después de cruzar un riachuelo ascendía con bastante pendiente el monte. Una vez en la cima, aparcamos nuestro coche, y después de cruzar  un cercado continuamos caminando descendiendo por el otro lado del monte, donde se suponía que allí estaba Oliván. Ese día lo único que llegamos a ver fue su ermita, pero ni rastro del pueblo, así que nos dimos la vuelta. Ayer nos dimos cuenta, de que si hubiésemos descendido un poco más, hubiésemos descubierto los tejados de sus casas.

 La segunda vez lo hicimos desde un camino que salía después de pasar Santa Marina, ese día si que lo vimos, pero debido a las malas hierbas nos fue imposible acceder hasta él.

Cuando hice las entradas en el blog, alguno de vosotros me comentó que después de pasar Robres del Castillo, a unos cuatro kilómetros hay un pequeño puente a la derecha de la carretera, y que allí comenzaba el camino a Oliván. Yo pensaba que ayer dejaríamos nuestro coche allí aparcado, y que seguiríamos ese camino hasta Oliván. Pero estaba equivocada. Mi marido, a pesar de mis quejas, continuó  por la carretera, hasta el mismo punto por el que lo intentamos la primera vez.

No veáis lo cabreada y enfadada que me puse, ya que el camino ni se apreciaba, creo que fuimos nosotros los últimos que por allí pasamos y, desde entonces ha llovido un montón.

De esa ruta se cuenta "Un puente de madera y ramas de estepa cubiertas de tierra servía para cruzar el breve río y encontrar en la otra orilla la senda que por la empinada ladera del barranco llevaba al despoblado"
Y del puente se dice:
Por el puente de Oliván
 nadie viene nadie va.
Por el puente de Oliván 
solo pasa el Alemán.




Menos mal que una vez arriba conseguí que mi marido aparcase el coche y descendiésemos caminando en busca de Oliván




Si no, me hubiese dado algo, él quería continuar con el coche por lo que queda de esta senda



Oliván se encuentra en un barranco, por donde corren las aguas del río Jubera



Por fin hemos podido acceder a él 

Moral 


Poco a poco nos fuimos adentrando en el pueblo y, con sorpresa descubrí que a pesar de que es un pueblo deshabitado, no está abandonado, alguien lo cuida  



Umbral que ya nadie volverá a cruzar



Tras esta puerta había un huerto con toda clase de hortalizas, y este buzón que me hizo mucha gracia. Cuando lo vi pensé en el humor que ha tenido la persona que allí lo ha puesto. No creo que allí el cartero llame ni una sola vez.



Lugar en donde antes estuvo el Campo Santo


Construcción serrana 



Una de las calles mejor conservadas


Ventana


Horno de pan



Vivienda reconstruida



Vivienda que hace las veces de corral



Plaza del pueblo con su gran moral en donde antaño los vecinos solían sentarse bajo su sombra



Muchas de sus viviendas, al igual que su iglesia dedicada al culto de San Sebastián están completamente en ruinas.
Desde aquí volvimos hacia nuestros pasos y nos dirigimos en busca de nuestro coche.

Invasión de Moscas

El recorrido fue insoportable, ya que las moscas no me dejaban en paz, acudían al sudor y no me las podía quitar de encima.



Una vez arriba, volví a cerrar el cercado, me metí en el coche




Y comenzamos nuestro descenso. Una vez ya en la carretera, me sentí feliz y contenta, porque en ese momento ya  había conseguido mi meta que era la de "pisar" todos los pueblos de La Rioja"









miércoles, 12 de junio de 2013

OLIVÁN - Robres del Castillo, La Rioja

 Han sido dos las veces que hemos tratado de pisar las calles del despoblado de Oliván, pero por el momento nos ha sido imposible. Aunque espero que se cumpla lo que el dicho dice: "a la tercera será la vencida"
A esta distancia de Oliván nos quedamos la segunda vez que lo intentamos, y eso que seguimos muy bien todas las indicaciones que encontramos para llegar hasta allí. 
La primera vez fuimos hasta Robres del Castillo, pueblo al que pertenece, llegamos hasta el riachuelo y cruzamos con nuestro coche los restos del pequeño puente de madera que antes allí había.
Después seguimos la empinada senda que bordea el barranco y que supuestamente nos iba  a llevar al despoblado de Oliván.

Una vez que llegamos a la cima, aparcamos nuestro coche para continuar caminando. Ayudándonos con este artesano y muy ocurrente enganche, atravesamos un cercado

Al poco de ir caminando, el camino desapareció ante nosotros, y como no sabíamos por dónde continuar, decidimos regresar por donde habíamos venido.

No sin antes fotografiar lo que a mi me pareció que era la ermita de Nuestra Señora del Rosario

Bastante desilusionados decidimos volver sobre nuestros pasos  y dejarlo para otro momento. 

La segunda vez que lo intentamos fue cuando estuvimos visitando los pueblos de el Alto Jubera. Aquí os dejo un plano de toda la ruta que hicimos esos días, aunque el primer día no lo llevamos con nosotros. Ese día pensé que era porque mi marido ya conocía el camino, pero no, además de olvidarnos el agua, también nos lo dejamos en casa.
Esta vez volvimos a dirigirnos hacia Robres del Castillo, desde allí tomamos la carretera LR- 477 que lleva a Santa Marina, y desde allí sin entrar en el pueblo nos metimos por el camino de tierra que lleva a todos los pueblos de las "alpujarras riojanas" que os mostré en las entradas anteriores, La Santa, Ribalmaguillo, La Monjía
En Google vimos que desde ese camino salía otro que llevaba a Oliván, así que hacia él que nos dirigimos. Cuando vimos que ya no se podía ir con el coche, lo aparcamos y continuamos caminando.

Pero por desgracia, cuando ya teníamos Oliván al alcance de nuestra mano, los matorrales y las malas hierbas nos impedían el paso, y por más que buscamos un sendero que nos llevase hasta él, no lo encontramos. Así que desistimos y lo dejamos para otra vez.

Esto es lo más cerca que hemos estado de este pueblo. Pudimos escuchar los cencerros de las vacas que caminaban por sus calles, ver sus casas y su iglesia que un día estuvo dedicada al culto de San Sebastián en ruinas, pero esta vez tampoco pudimos pisar sus calles.

    






   





















martes, 19 de julio de 2011

RECORRIENDO LOS DESPOBLADOS DE LAS ALPUJARRAS RIOJANAS

Después de tres días recorriendo esa zona, ya puedo decir que he estado en todo el valle del Jubera, y tengo que decir que ha sido muy emocionante, ya que he descubierto muchos pueblos deshabitados.

Y, para llegar hasta algunos de ellos, hemos tenido que recorrer caminos que muchas veces desaparecían ante nosotros.

Cómo el día que fuimos a buscar Olivan.

Eso hizo que dejásemos el coche y continuásemos nuestro recorrido caminando, hasta que de repente ante nosotros apareció en la lejanía el pueblo de Olivan.



Comenzamos a caminar hacia el pueblo, entre maleza, zarzas, matorrales y rosales silvestres,


 Que  nos han dejado los brazos llenos de arañazos. Pero ha merecido la pena, ya que el hecho de poder pasear por lo que en un día fueron las calles de unos pueblos en donde antes había vida, y ahora verlas cubiertas por la maleza, y con sus únicos habitantes, las vacas y las ovejas, que hemos encontrado en ellos, que utilizan sus viejos techos y paredes de piedra como cobijo.


Como puede ver en el pueblo de Reinares.

Que para poder llegar al pueblo tuvimos que cruzar un pequeño riachuelo que lo bordeaba


Durante el recorrido me he preguntado muchas veces cómo serían sus vidas, en esos lugares tan alejados de toda civilización, y también me he preguntado el por qué y cómo eligieron esos lugares tan inéditos para crear su pueblo.



Pueblos que en su mayoría casi todos tenían su iglesia, como La Monjía

Y Ribalmaguillo


Los dos cercanos a Santa Marina, y allí en medio de la nada conservando todavía muros y paredes, por donde solo pasean las vacas.

Al llegar a Santa Marina

Nos topamos con esta mula, que iba con varios burritos, nos cortó el paso y no había forma de que se moviese. Lógicamente ni nos movimos por miedo a que nos diese una coz, así que esperamos hasta que ella decidió marcharse, cosa que hizo cuando el resto ya estaba lejos. Me pregunté si lo hacía para protegerles.


Después de Santa Marina, nos dirigimos al El Collado, y de allí a Dehesillas, donde estos caballos pastaban en libertad.
Como os contaba, lo he disfrutado mucho, tengo muchas fotos e información guardada en mi blog y en mi mente, que espero no olvide, para cuando me toque hablaros de ellos.