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sábado, 8 de junio de 2013

LA MONJÍA - Munilla, La Rioja

Le dijimos adiós a Ribalmaguillo, y nos dirigimos a La MonjÍa, nuestro siguiente destino. De este pueblo poco os puedo contar ya que sus vecinas, aunque muy curiosas, eran muy poco habladoras



Todas ellas se encontraban en Misa, y al escuchar el sonido de nuestro coche, inmediatamente salieron para ver quién había ido a romper el silencio de su tranquilo pueblo



Iglesia de la Magdalena construcción de los siglos XVI al XVIII



Desde otro ángulo, en el que se puede apreciar que sus dos espadañas están vacías



En lo más alto del valle del río Jubera, encima de un barranco, que está situado el la ladera del monte Atalaya de donde fluyen las fuentes que crean el río.



Antes de pertenecer a Munilla, esta aldea perteneció a La Santa, todas estas poblaciones quedaron despobladas en el siglo XX


Calle principal del pueblo



La señora María invitándome a traspasar el umbral de su casa


Entrada a un corral




Pueblo de gentes abiertas que abren sus puertas al visitante



Hasta vinieron a despedirnos y a cerciorarse de que nos íbamos y les dejábamos tranquilas. Aunque por poco tiempo, por el camino nos cruzamos con un grupo de gente que acudían caminando al pueblo 



 Pude disfrutar de esta maravillosas vistas de La Monjía, desde el camino que nos llevaba a Santa Marina. En ella se puede apreciar que la iglesia se encontraba separada del pueblo, en una zona más alta.

Desde el mismo camino también fotografié el pueblo de Santa Marina, el "habitado más alto" de La Rioja.  Y con ella ya dimos por finalizado el recorrido de ese día. Pero sabiendo que en unos días teníamos que volver.


martes, 19 de julio de 2011

RECORRIENDO LOS DESPOBLADOS DE LAS ALPUJARRAS RIOJANAS

Después de tres días recorriendo esa zona, ya puedo decir que he estado en todo el valle del Jubera, y tengo que decir que ha sido muy emocionante, ya que he descubierto muchos pueblos deshabitados.

Y, para llegar hasta algunos de ellos, hemos tenido que recorrer caminos que muchas veces desaparecían ante nosotros.

Cómo el día que fuimos a buscar Olivan.

Eso hizo que dejásemos el coche y continuásemos nuestro recorrido caminando, hasta que de repente ante nosotros apareció en la lejanía el pueblo de Olivan.



Comenzamos a caminar hacia el pueblo, entre maleza, zarzas, matorrales y rosales silvestres,


 Que  nos han dejado los brazos llenos de arañazos. Pero ha merecido la pena, ya que el hecho de poder pasear por lo que en un día fueron las calles de unos pueblos en donde antes había vida, y ahora verlas cubiertas por la maleza, y con sus únicos habitantes, las vacas y las ovejas, que hemos encontrado en ellos, que utilizan sus viejos techos y paredes de piedra como cobijo.


Como puede ver en el pueblo de Reinares.

Que para poder llegar al pueblo tuvimos que cruzar un pequeño riachuelo que lo bordeaba


Durante el recorrido me he preguntado muchas veces cómo serían sus vidas, en esos lugares tan alejados de toda civilización, y también me he preguntado el por qué y cómo eligieron esos lugares tan inéditos para crear su pueblo.



Pueblos que en su mayoría casi todos tenían su iglesia, como La Monjía

Y Ribalmaguillo


Los dos cercanos a Santa Marina, y allí en medio de la nada conservando todavía muros y paredes, por donde solo pasean las vacas.

Al llegar a Santa Marina

Nos topamos con esta mula, que iba con varios burritos, nos cortó el paso y no había forma de que se moviese. Lógicamente ni nos movimos por miedo a que nos diese una coz, así que esperamos hasta que ella decidió marcharse, cosa que hizo cuando el resto ya estaba lejos. Me pregunté si lo hacía para protegerles.


Después de Santa Marina, nos dirigimos al El Collado, y de allí a Dehesillas, donde estos caballos pastaban en libertad.
Como os contaba, lo he disfrutado mucho, tengo muchas fotos e información guardada en mi blog y en mi mente, que espero no olvide, para cuando me toque hablaros de ellos.