Mostrando entradas con la etiqueta Día del Libro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Día del Libro. Mostrar todas las entradas

martes, 23 de abril de 2013

EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

Os regalo una rosa y un relato.


HABICHUELAS

Tramos de escalones, eso es lo que tenía ante mí cada mañana. Eran como la zona fantasma de los edificios porque nadie transitaba por ellos pero aún así debían estar relucientes, con aroma a pino, a limón o a ambos combinados. Incluso una vez al año los pulían. Cada semana limpiaba veinticuatro edificios. No me quejo. El más alto de catorce plantas, el más bajo de cinco. Algunos con portero, otros con intercomunicador. Todos con un cuartito invisible para guardar los productos de limpieza.
De arriba a abajo. Quienes nunca han fregado escaleras lo hacen al revés, enseguida se nota. En algunos me pagaban con un sobre, otros me ingresaban en el banco las horas, decían, y en tres me debían varios meses. Es un trabajo que nunca falla porque las escaleras siempre están ahí. Llevo fregando cuarenta años. Desde que a los quince cerraron la fábrica.
Hay muchas mujeres como yo. En el autobús nos reconocemos: con un bolsito pequeño en el que llevamos la bata y unas zapatillas junto a un paquete de toallitas.
Los escalones que friego los coloco unos encima de otros, son una escalera hasta el cielo, como el cuento de las habichuelas en las que Periquín encuentra muchos tesoros en el palacio de un ogro. Cuando llegue hasta allí primero le limpiaré la casa, seguro. Sé que voy ascendiendo que ya llevo ahorrados unos cientos de miles de escalones rectangulares, no me pagan a euro cada uno, qué más quisiera yo, pero en tantos años he conseguido ahorrar varios miles: eso sí, no gastando poco, gastando nada.
Cuando termine hoy, antes de volver a casa tengo que pasarme por el banco, mi vecina, que no puede salir de casa, me ha dicho que ha escuchado en las noticias algo sobre unas acciones preferidas o particulares preferentes o preferencias accionariales que es donde hemos cambiado ella y yo todos nuestros ahorros por si nos dan algo más.
Jubilación, divino tesoro, no me atrevo ni a soñarla por si se esfuma.

Rosario Raro  http://lacolinanaranja.blogspot.com.es/

lunes, 23 de abril de 2012

DÍA DEL LIBRO - Guardaviñas, La Rioja

Llevaba días pensando en cómo hacer la entrada  para el día de hoy "El Día del Libro" y además de que tuviese relación con dicha celebración también la tuviese con mi blog. Lo primero que me venía en mente era mi amiga Rosario Raro, ya que es escritora y también porque hoy su hijo cumple 5 años (Qué casualidad más bonita para una escritora, dar a luz el día del libro)
 Como os decía, no hacía más que pensar en ello, y de repente me acordé de unas fotos que tomé justamente por estas fechas ahora hace dos años, cuando me encontraba realizando un curso en la Universidad Popular de Logroño.
Debido a una iniciativa de la popular revista riojana "Piedra de Rayo" para conmemorar su décimo aniversario, se nos pidió a todos los alumnos que llevásemos libros, la idea era organizar un mercadillo para venderlos y el dinero que se sacase de su venta utilizarla para ayudar al pueblo saharagui, y también poder mandarles libros a los campamentos de refugiados de ese país. Los libros los íbamos depositando en la planta baja de dicho edificio, y cada día que iba el montón era cada vez más grande, hasta que un día llegué y me encontré con esta grata sorpresa.


 Con todos los libros habían construido este "Chozo o Guardaviñas" Los artífices de dicha construcción habían sido, el cantero Xose Álvarez  y el técnico de Desarrollo Ramiro Palacios, el primero dijo que tuvo mucha más dificultad colocando los libros, ya que se deslizaban más que cuando se pone una piedra sobre otra, el segundo destacó que esta obra de arte "concita la idea del chozo como refugio y el lenguaje como casa que todos habitamos" Asimismo, la referencia a la memoria también está presente, plasmada en una construcción.


 Después de una semana de duro trabajo completaron la tarea de crear esta obra que imitaba a los refugios de agricultores y pastores, los chozos o guardaviñas son construcciones tradicionales del pasado riojano y de otros puntos del nuestro país, está construido en una sola planta y en muchas ocasiones están realizados con piedra seca sin argamasa, es decir piedra sobre piedra.



Los chozos o guardaviñas son construcciones tradicionales del pasado riojano y de otros puntos del nuestro país. Como conocía la existencia de este chozo entre las inmediaciones de Entrena y Navarrete un día me fui caminando hasta allí para fotografiarlo y poderos mostrar un verdadero chozo hecho con piedra y argamasa.

Pero todavía continuaba pensando en Rosario, ya que mi idea era pedirle que me escribiese un relato que tuviese relación con el guardaviñas. Casualmente justo a los dos días de haber hecho esta foto, abrí el buzón de casa y me encuentré con un sobre dentro y en él un libro de relatos escrito por Rosario y además titulado "La llave de Medusa"cuando leí el título pensé: llave, cerradura, puertas, mi blog. En su interior una dedicatoria que dice: Paca, estás en muchas páginas de este libro, por eso ya era tuyo antes de que lo tuvieras entre tus manos. Apareces en las de Lima pero sales (o verás) que especialmente en la página 91-92
Gracias por ser mi amiga
Rosario
Cuando abrí el libro, fuí directamente a la página 91 allí estaba el relato que ella escribió dedicado a mi perro Mendi, me emocioné mucho y tengo que reconocer que se me saltaron las lágrimas. 

En ese momento pensé que ya no hacía falta pedirle que me escribiese un relato, ya que con el libro ya tenía suficiente material para hablaros en el día de hoy

Pero aquí no acaba todo, justo a la semana siguiente cuando abro el correo me encuentro un mensaje de ella en el que me dice: El próximo viernes voy a estar en Pamplona, se me ha ocurrido coger el autobús y encontrarnos en Logroño a las 2:30 para comer.
 No os podéis imaginar la alegría que me dio, después de 11 años por fin nos íbamos a volver a ver. Y aunque no fue en Logroño, si no en Estella al final nos volvimos a encontrar, tengo que deciros que debido a que durante todo este tiempo hemos estado en contacto por teléfono y por Internet, tuve la sensación de que no hacía nada que nos habíamos visto. Estuvimos recordando nuestras vivencias y anécdotas en Lima, cuando nos despedimos y ya casi montándonos cada una en nuestro autobús, ella con destino a Pamplona, y yo con destino a Logroño, le pedí que me escribiese un relato que tuviese que ver con los guardaviñas. Y esa misma noche antes de irme a la cama, volví a abrir el ordenador y allí me encontré el siguiente relato.

EL GUARDAVIÑAS
Tiene forma de iglú pero no es de hielo y termina en una cúpula aunque no es religioso. ¿Qué es?
Solución: (el guardaviñas)

Hubo una vez un guarda en el interior de una construcción de estas, que mientras vigilaba las cosechas leyó muchos libros: en castellano, en euskera e incluso algunos en francés, de los que trajeron los negotians.
Llegó un momento en que ya no le cabían más en su mente, y los que estaban, estaban tan apretujados que entre todos planearon escaparse. Así lo hicieron una noche mientras dormía, pero no se fueron muy lejos porque el paisaje les gustaba, decidieron quedarse lo más cerca posible, pegados a las paredes y sobre el tejado.

Interior del chozo o guardaviñas

Una mañana, mientras el guarda se desperezaba frente a la construcción, cuando se dio la vuelta para entrar a lavarse la cara con el agua almacenada en el nevero, los vio allí, mudos, disimulando todo lo que sabían, como si no fueran ellos los que le habían contado tantas cosas. Sonrió al saberse tan bien rodeado.
Cuando pasaban por allí los otros guardas de campo le preguntaban si la lluvia no se los estropeaba y el respondía que no, porque eran de ficción.

Rosario Raro