viernes, 10 de mayo de 2013

ARNEDILLO - La Rioja

Hoy os voy a hablar de Arnedillo, un pueblo muy pintoresco, que se encuentra en el valle del río Cidacos, en la comarca de Arnedo

Huertas regadas por las aguas de este río



El pueblo está ubicado entre las sierras de la Hez y Peñalmonte.


Sus orígenes se remontan al siglo X 




En el año 1817 hubo un gran terremoto que desgarró parte de los montes, y derrumbó gran parte de sus casas

En Arnedillo se celebra la procesión del Humo en honor a San Andrés, patrón de Arnedillo y abogado de la peste. 

Foto cedida por Arturo
Ese día sus calles se llenan de humo de distintos colores. El origen de esta fiesta es debido a la gran epidemia de  viruela negra que asoló la villa en el año 1888.

Foto cedida por Arturo

La procesión que sale con la imagen del Santo que se encuentra en la ermita de San Andrés, recorre las estrechas calles del pueblo, en las que se quema Grojo y Romero humedeciéndolo con agua, eso hace que provoque mucho humo y que todos lo inhalen al pasar en procesión. Cuenta la tradición que quienes pasan por el humo quedan prevenidos para todo el invierno de enfermedades infecciosas, como la gripe y el catarro.  




Magestuosa iglesia de San Bernardo y San Germán construcción del siglo XVI de estilo gótico Se cree que fue construida sobre otra más antigua. 

Arcos que nos llevan al interior de la iglesia

Además de la iglesia el pueblo también cuenta con varias ermitas. Ermita de San Andrés y San Blás, construcción barroca del siglo XVIII realizada en mampostería. 
A 2 kilómetros se encuentra la ermita de San Tirso, construida en una cueva artificial, últimamente ha sido restaurada.
En su interior se encontró una tumba con un esqueleto cuya cabeza estaba apoyada sobre una piedra, en ella había una inscripción con la fecha del año 869, el año que se construyó la ermita, actualmente se encuentra en el Museo Diocesano de Calahorra.
Todavía se conserva la vivienda del antiguo santero.

La de San Miguel,  construida en el lugar donde estaba la antigua ermita del siglo XVI, su interior conserva una talla de San Miguel de finales del siglo XVI

Ermita de Nuestra Señora de Peñalba, mozárabe del siglo X en su interior hay una imagen románica del siglo XIII

Cementerio y ruinas del castillo

Situado al norte de la villa, en la margen derecha del río Cidacos. Probablemente el castillo se construyó en el siglo X y servía para vigilar el paso entre el alto valle del río con las tierras de Arnedo.
Fue residencia de verano de los Obispos de Calahorra y posteriormente sirvió para cárcel de clérigos rebeldes. A mendiados del siglo XIX se le conocía como el Castillo Lombera 
Fue construido en sillarejo y mampostería, en su base se encuentra el cementerio. En sus muros hay vestigios  de lo que antaño fue la antigua fortaleza.



Detalle en una puerta



Lavadero

Este lavadero fue restaurado en el año 2004 y en él pude ver un cartel en el que ponía cómo las mujeres solían utilizarlo. 
Descubrí que habían unas normas de uso, y que todas las mujeres las respetaban.
Lo primera tarea era la de dar jabón y restregar la ropa. Una vez restregada se aclaraba un poco y se volvía a dar jabón y restregar por segunda vez la prenda bien escurrida. Todas las prendas se iban colocando bien restregadas una encima de otra haciendo un montón. 
Después de la segunda enjabonada, todas esa ropa  se iba poniendo bien apretada en un balde o cubo grande y se la llevaban a casa donde se dejaba reposar hasta el día siguiente.
El segundo día se quitaba el jabón. Este trabajo consistía en volver a restregar y aclarar bien la ropa. Posteriormente se hacía el aclarado.
Para ello las mujeres se colocaban de forma ordenada de acuerdo con la faena que iban a realizar.
En la parte de arriba se ponían las mujeres que debían aclarar inmediatamente , después lo hacían las que estaban quitando el jabón, a continuación las que iban a dar jabón y por último las que llevaban prendas de color o ropa muy sucia.
Alas mujeres se les solía agrietar las manos, ya que el jabón que utilizaban estaba elaborado con sosa. 
A lo largo de su historia, este edificio ha sido utilizado para diferentes usos, como matadero, y una escuela en su piso superior.

El agua que utilizaban las mujeres en el lavadero procede de esta fuente que se encuentra en el exterior, y una vez sucia y con los restos de jabón iba a parar al río Cidacos.


Cerca de río se encuentra este trujal, que en sus inicios era un molino harinero. Data de finales del siglo XVIII, sus dueños lo cedieron en el año 2000 al ayuntamiento con fines educativos.
Antiguamente los agricultores solían llevar allí las aceitunas. Eso solía hacerse una semana después de su recogida Las aceitunas se echaban a una tolva y todas ellas iban cayendo por ese embudo que las dejaba caer a la base de las ruejas.

Prensa
La pasta resultante se depositaba sobre unas esteras, que se iban poniendo unas encima de otras, y luego se ponía sobre una vagoneta para su prensado.
 En esta prensa se podían prensar unos 360 Kg. de aceituna, una 9 fanegas, de una sola vez.
Este aceite caía en el depósito de la vagoneta y posteriormente pasaba a los depósitos decantadores 

Piedras del trujal

Este trujal solía moler entre 3.000 y 4.000 kg. de aceitunas durante una cosecha que dependiendo del año podía durar hasta 40 días.
Esta piedras o muelas de trujal se fabricaban con las piedras de un paraje cercano a Arnedillo.

Todo el trujal está construido con esta piedra



Gitanillas



El último domingo de enero celebran una romería  al ermita de San Tirso.
El 5 de agosto es la fiesta de la Virgen de las Nieves, patrona del pueblo.
El 23 de octubre San Servando y San Germán copatronos del pueblo.
Y, el primer fin de semana de noviembre se hacen las Jornadas Micológicas , con exposiciones, charlas y degustaciones de setas y hongos.

Algunos arnedillenses también viven de la agricultura 


Saliendo del pueblo, dirección Soria, en la margen derecha del río Cidacos se encuentra su Balneario. Este balneario que es uno de sus principales recursos económicos del pueblo es muy famoso por sus aguas minero medicinales, que siempre están a una temperatura constante de 52 grados. Se cree que su origen es del tiempo de los romanos, eso es debido a los vestigios que allí se han encontrado. 



En la margen izquierda del río, muy cerca del balneario se encuentran estas pozas termales, que son de acceso libre. Como podréis ver son muchos los que allí acuden para disfrutar de sus aguas. Tengo una amiga que suele ir muy a menudo, alguna vez me ha comentado y animado para acompañarle, pero nunca lo he hecho. Ella me comenta que lo mejor es hacerlo en pleno invierno, cuando todo está cubierto de nieve.

Llave de las de antaño

Veleta

Escudos