viernes, 17 de diciembre de 2010

MANJARRÉS - La Rioja

Dejamos a las vecinas de Santa Coloma conversando con sus barras de pan en sus brazos, y al llegar a Manjarrés, sus vecinos nos recibieron también con sus barras de pan en las manos. Seguramente el mismo panadero que había llevado el pan a los de Santa Coloma, paró también en este pueblo.
Una de las costumbres que hemos perdido es la de ir a comprar el pan con las típicas bolsas de tela o ganchillo, que llevaban la palabra Pan pintada o bordada en ellas y, que seguramente muchas de nosotras cuando eramos pequeñas las hemos bordado a punto de cruz como regalo a nuestra madre en el día de La Madre. Ya es raro ver a alguien portando una de ellas cuando va a comprar el pan, ahora siempre vamos cargadas con bolsas de plástico para todo.
Como ya es costumbre, los vecinos de los pueblos que visito, se interesan por lo que estoy haciendo, en algunos casos, creen que soy una reportera de algún periódico y llegan a hablarme de las deficiencias de sus calles.
Aquí en Manjarés, dos vecinos muy agradables, me informaron de algunas cosas, que de no haber sido por ellos, seguramente nunca las hubiese conocido.
Muy orgullosos, me comentaron que acababan de restaurar la iglesia, también la fachada del Ayuntamiento.




Iglesia dedicada a la Virgen de la Asunción que data de la primera mitad del S. XVI, con un retablo mayor de finales de ese siglo, de estilo romanista. Atribuido a Pedro Arbulo.




Me mostraron la puerta más antigua de todas las viviendas de este pequeño pueblo. Fue fabricada por Juan Manuel Perez en 1811, y el fue el que también hizo las campanas que hoy en día continúan en la torre del campanario. 



Rincón del pueblo con un pasadizo entre casas que nos lleva al Ayuntamiento.

Los vecinos del pueblo de Manjarrés me mostraron esta puerta, que es la más antigua del pueblo. Tiene tallada en ella la fecha y el nombre de su creador.
Hace poco al restaurar la vivienda, y debido a que le añadieron un nuevo suelo, tuvieron que cortarla. También ha sido restaurada, se pueden apreciar los añadidos de la nueva madera, pero el carpintero que la ha restaurado lo ha hecho con tanto esmero y cuidado, que a simple vista ni se percibe.
¡Ojala muchos hiciesen lo mismo!


Rincón, con su típica parra.





Muchas de las casas del pueblo están hechas de adobe y todavía continúan en pie a pesar del paso del tiempo.
Manjarrés celebra sus fiestas en honor a San Mamés, el último fin de semana de agosto.

Una aldaba muy bien elaborada.


Manilla

Y esta manilla y estos clavos forjados a mano, se encuentran en una puerta del pueblo riojano de Manjarrés, que fue creada por Juan Manuel Perez, en 1811.
Sin duda alguna, los antiguos propietarios de esta vivienda, debieron ser gente adinerada, ya que cuanto más artística y elaborada era la forma de la aldaba, se decía que más distinguida sería la familia.

Los vecinos de los que os he hablado me mostraron los escudos de la familia Martinez de Bobadilla, que data del año 1783, y otro de la familia Gonzalez de Arellano, que con orgullo decían que los Marichalá son sus descendientes.
Uno de ellos nos llevó hasta su vivienda también con un escudo, pero en el que no se podía leer ni el nombre ni la fecha, nos dijo que los reyes de Nájera solían acudir allí cuando iban de caza, y que en su interior todavía conserva una piedra que ellos hicieron poner allí.


Metida en lo que antaño sirvió para atar a los caballos, ahora se encuentra esta ramita de olivo, que un niño llevó a bendecir el pasado Domingo de Ramos.

Firma del artista Juan Manuel Perez, que en 1811 creó esta puerta. La más antigua que tiene el pueblo de Manjarrés.