martes, 22 de enero de 2013

MANSILLA DE LA SIERRA - La Rioja

Ya tenía yo ganas de llegar a Mansilla, pueblo que he visitado infinidad de veces y, ¿sabéis por qué lo he visitado tantas veces? Porque mi marido vivió allí de pequeño, y debido a ello, tanto él como mis suegros le tienen un cariño especial.

Ya os he comentado en alguna que otra entrada, que mi suegro ha sido encargado de obra, y durante mucho años, estuvieron haciendo obras de canalización para llevar el agua potable a muchos pueblos riojanos.

A finales de los 50 del siglo pasado, su empresa, fue contratada para hacer toda la canalización de agua, desde el río Cambrones, hasta el nuevo pueblo de Mansilla, que se estaba construyendo en la ladera de un monte próximo, en una zona más alta. Ya que el lugar en donde se encontraba el pueblo de Mansilla de la Sierra iba a ser cubierto por las aguas, y convertirse en un gran pantano.

No veáis la cantidad de anécdotas que le he escuchado de aquellos días, y que le seguiré escuchando.

Nuevo pueblo de Mansilla de la Sierra

En el año 1935 se aprobó el proyecto para construir la presa, pero debido a la guerra civil, su llenado se retuvo hasta el invierno de 1958. En esa fecha se comenzó a retener el curso de los ríos Najerilla, Gatón y Portilla.

En el mes de marzo de 1959 el agua ya había anegado la mayor parte de los terrenos de cultivo, y el pueblo se evacuó definitivamente el Domingo de Ramos de ese mismo año.

Pues un día antes, fue cuando mi marido siendo un niño, llegó a vivir a Mansilla "justo el día antes de su desalojo". Así que pasó su primera noche en la pensión Las Pericas que había en el pueblo viejo. Una noche de dolor para muchos de sus habitantes, que se negaban a abandonarlo y se aferraban a sus casas.

Él era muy pequeño, todavía no había cumplido los cuatro años, y le impactó tanto, que todavía lo recuerda. Sólo con ver el gesto en la cara de mi suegro cuando cuenta lo que sucedió ese día, se puede ver el sufrimiento que tuvieron que vivir los vecinos de Mansilla. "Las gentes se aferraban a sus casas, no querían abandonarlas, tuvieron que sacarlos a la fuerza de sus casas. Llamaron  por teléfono al gobernador para contarle lo que estaba sucediendo en el pueblo, y le pidieron que cortase el fluido de las aguas de los ríos. Y su respuesta fue que no paraban, que se tiraba el agua, y que si se ahogaban era su problema, y no quiso desembalsar".

 Así, que ese último día, mi marido y todos los vecinos que allí quedaban, tuvieron que salir del pueblo, montados en tractores, ya que los camiones no podían circular por las calles del pueblo, por el fango que en ellas había.


Poco a poco las agua de los ríos Najerilla, Gatón y Portillo fueron recorriendo las calles de Mansilla y todo el pueblo desapareció bajo las aguas de estos tres ríos.



Afortunadamente para alegría y tristeza de sus antiguos vecinos, en años de sequía el pueblo de Mansilla vuelve a resurgir de las profundidades del pantano. Yo ya he tenido la suerte de verlo dos veces, en el 2007 y en el 2010.

Gracias a ello, algunos vecinos han podido volver a cruzar el umbral de su antigua vivienda, y poder rescatar algunas piedras que en su día no tuvieron tiempo de salvar.

Puente Gótico Con Arco Ojival

Como las del Puente Medieval "Suso" que fue trasladado piedra a piedra desde el fondo del embalse y reconstruido en la entrada del pueblo en noviembre del 2000. Su ubicación original data del siglo XV


Primavera en el Pantano

 El nombre de Mansilla viene de Mensa, meseta de la zona de la sierra donde estaba ubicado el pueblo.

La primera vez que aparece con el nombre de Mansilla fue en la donación del año 1366 del rey Enrique II de Trastamara a D. Juan Ramirez de Arellano, entre los pueblos comprendidos en el Señorío de Cameros. Entonces se la conocía con el nombre de "Mansiella"

Una de las calles del nuevo pueblo



Iglesia de la Concepción del año 1960. En su interior se conserva una valiosa cruz procesional de tradición mozárabe del año 1109

Campana del campanario

Otra anécdota que nos suele contar, es la referida con esta campana y las cuatro que habían en la iglesia del pueblo viejo. "Don Santiago el cura, les hizo bajar las cuatro campanas del campanario, que se encontraba quemado desde la guerra civil, y todavía estaba sin restaurar. El cura cogió las cuatro campanas y se las llevó a Miranda de Ebro a una fundición, y de una mandó hacer cuatro badajos (campanas pequeñas) para colgarlas en la torre de la iglesia del pueblo nuevo".

Y cuenta, las otras tres "Ojo que las vendió, las vendió" y Don Marcelino Antón, quién las había donado, al enterarse, le dijo al cura que llevase esas cuatro pequeñas a Miranda, que volviesen hacer con ellas una grande, y si no que se las devolviesen, ya que él las había donado.

Y así se hizo, volvieron con las campanas, y mi suegro con la ayuda de unos 10 o 12 trabajadores subieron a mano, ayudados con cuerdas y maromas, las campanas al campanario de la nueva iglesia.
Mientras él subía por una escalera de palos empalmados, con su cabeza metida dentro de la campana y apoyada en su hombros, los otros trabajadores tiraban de una polea, que subía la campana. Ellos tiraban y él iba subiendo los escalones, a la vez que pensaba "si se rompe la cuerda, marcho a la plaza con la campana en la cabeza".  





Ayuntamiento de Mansilla de la Sierra


Viviendas como ésta son las que recibieron los vecinos de Mansilla al llegar al nuevo pueblo. Ésta en concreto la estrenaron mis suegros, allí vivieron casi dos años, el tiempo que duraron las obras que se tenían que realizar.

"Los inicios para sus nuevos propietarios fueron muy difíciles, les habían obligado a subir al pueblo nuevo sin los servicios sanitarios terminados, sin agua potable, ni desagües. De sus vienes les dieron 6 reales, y luego les cobraron una burrada por el nuevo"

Corral
"Abajo tenían sus servicios para los animales, y arriba no había ningún corral. Por eso no querían subir. ¡Si fue un desastre eso! El ganado se tuvo que quedar suelto en el monte. Ellos mismos tuvieron que construir los nuevos corrales que ahora hay en el pueblo".




En agosto celebran la elección de "alcalde y alcaldesa de mozos", que serán los protagonistas de la fiesta.
Otra actividad es "la diana de mozos", curiosa celebración llevada a cabo en la mañana de domingo y que tiene lugar en las fiestas de varios pueblos de la zona, en la que los jóvenes del pueblo bailan sin cesar vigilados por los "alcaldes de mozos", los que tiene que controlar que nadie para de bailar.

También el 14 de septiembre celebran  la Exaltación de la Cruz, es costumbre que un vecino done un cordero, con el que se prepara una "caldera de cordero" Plato típico de la zona, para todos los vecinos.  



Cerca del pantano y en un lugar privilegiado, se encuentra la ermita de Santa Catalina del siglo XII. Fue construida íntegramente en piedra sillar, sólo se conserva el ábside semicircular, y una reja románica.