martes, 20 de marzo de 2012

TORREMONTALBO, La Rioja

Torremontalbo se encuentra en la misma N-232 a 26 Kilómetros de Logroño, entre los pueblos de Cenicero y San Asensio, han sido muchas las veces que lo he atravesado, y siempre me llamaba muchísimo la atención esta vieja casa con su escalera llena de musgo y la sombra de su tejado reflejado en ella.


También se encuentra entre la confluencia de los ríos Ebro y Nájerilla, desde principios de S. XI perteneció a los Condes de Hervías.

La primera vez que estuve allí fue un día de otoño y el paisaje que lo rodeaba todo lleno de viñedos me impresionó, la pena fue que el día estaba triste y la luz no era muy buena para hacer fotos.

  Pero la segunda vez si que lo disfruté, con la llegada de la primavera todos los árboles estaban repletos de flores y una gran gama de colores llenaba las pocas calles de este pequeño pueblo riojano.

Un pueblo en el que sus casas señoriales y sus palacios reflejan que en su día tuvo un pasado noble


 La primera mención que se tiene de Torremontalbo es del S. XI cuando el pueblo fue donado por el Señor Acenaris al Monasterio de San Millán de la Cogolla


En el S. XIII pasó a manos de la familia navarra Estúniga. Hasta el año 2010 Somalo, ahora ya despoblado perteneció a Torremontalbo.

 Su patrimonio arquitectónico lo componen la Torre de los Condes de Hervías, y la iglesia de Santo Domingo de Silos adosada a la torre el pasado siglo. Dicha torre fuerte, ha sufrido reformas en los últimos tiempos, conserva un escudo del S. XVI que corresponde a la familia Zuñiga.
En la actualidad está habitada por el último conde que es el alcalde del pueblo



 Los torremontalbeses, que están muy unidos a Cenicero, celebran sus fiestas el 20 de Diciembre en honor a Santo Domingo de Silos

Entre la casa-palacio y el río Najerilla, se encuentra un soto repleto de árboles, en el que hay un platanero y un roble catalogados por el gobierno de La Rioja.


El pasado otoño estuvimos allí buscándolos, y al final dimos con ellos, y ya los tengo incluidos en mi colección de árboles singulares, la que tengo previsto seguir ampliando nada más que nos llegue el buen tiempo.