lunes, 1 de julio de 2013

SAN MARTÍN DE JUBERA - SANTA ENGRACIA DE JUBERA, La Rioja

Realmente no sé cómo catalogar el pueblo de San Martín de Jubera, en la lista que tengo de los pueblos riojanos no consta, ni tampoco en la de los despoblados.
A pesar de que el día que allí estuvimos el pueblo estaba vacío, sí que vimos que se estaba realizando obras en una de sus calles, y también, que algunas de sus casas se habían restaurado.
 Eso me hizo pensar que este pueblo que fue abandonado en los años 60, en la actualidad está volviendo a resurgir del abandono.

Calle principal y única calle que en el que las casas llevan un orden



Las demás se encuentran diseminadas 

Iglesia del pueblo

Peculiar puerta para una iglesia


Una de las casas restauradas

Bodega
San Martín pertenece al municipio de Santa Engracia de Jubera, y dista de ella unos 5 kilómetros, y 35 de  Logroño

Un anónimo me ha hecho el siguiente comentario sobre este peculiar pueblo, y como me ha parecido muy bonito os lo incluyo. 

San Martin de Jubera es un hermoso pueblo al cual antiguamente se llegaba solamente a pie, por un sendero añoso que franquea el enraizado de los cerros empinados, huella que comenzaba curvas más abajo del ya no tan nuevo camino para coches construido a fines de 1980 o a principios de 1990, no recuerdo... Bueno, el senderillo del cual comento comienza sin alarde desde una de las curvas del camino principal asfaltado. En un principio va jugando sobre lomajes y de pronto se aventaja prescindiendo de un antiguo puente de piedra a un costado del riachuelo, como que quisiera ocultar un secreto a los ojos de las rutas que llevan a Santa Engracia de Jubera. Luego se cobija a la sombra del gran “Peña Muro”, poco a poco se interna entre las faldas de rocosos montes perfumados de romero silvestre y otras hierbas y flores de estación, hasta que finalmente consigue presentarse en una pequeña arboleda situada a los pies del caserío que se asoma sobrio desde lo alto. El río le susurra tímidamente a los árboles poemas remotos, donde duerme un charco que incluso en las épocas más secas espera por tan solo un beso, como en su viejo tiempo de primitiva vitalidad, ahí siempre cantará el agua trovadora al caminante, a la hierba, al árbol y a la montaña, al pasado y al presente…
Subiendo desde el remanso el trazo aborda al pueblo que aún mantiene su investidura tradicional. Hoy en día es un lugar donde los vientos escurridizos acarician las piedras que hospedan inmemoriales historias, esas piedras son portadoras del secreto de San Martín… …Parte de mi espíritu siempre vivirá en sus pequeñas callejuelas….