martes, 24 de diciembre de 2013

EL MUÉRDAGO Y LA NAVIDAD

La primera vez que vi un ramillete de muérdago fue en Barcelona, nunca antes había oído hablar de esta tradición que parece ser, se remonta a los antiguos driudas irlandeses, ellos creían que esta planta que nace en las copas y ramas de los árboles tenía propiedades mágicas, y conseguía curar a las personas.

Allí en Barcelona es costumbre regalar un ramillete en los días próximos a la Navidad, y la tradición dice que se debe colgar debajo de la puerta, y que las parejas deben besarse bajo el ramillete para mantener viva la pasión, conservar el amor y dar suerte. También se utiliza como protección de la casa, para que no entre el mal.

A pesar de que aquí en La Rioja, no existe la tradición de regalar muérdago, si que lo suelo ver en las copas y en las ramas de los árboles en muchos de los pueblos que he visitado

También aquí en Navarrete lo tenemos, así que un día convencí a dos de mis amigas con las que suelo salir a caminar cada tarde y nos fuimos al monte a coger algunas ramas de este parásito que habían crecido en un viejo almendro.



De regreso a casa hice esta foto, en la que se ve nuestra cosecha, los viñedos y el pueblo de Navarrete al fondo. Con ella os quiero desear unas bonitas y felices fiestas de Navidad. 






Continuando con la tradición del muérdago, os diré, que en muchos lugares es costumbre regalarlo el día 13 de diciembre, día de Santa Lucia, ya que la tradición dice que ese día se debe quemar. Eso se hace para eliminar todos los males acumulados durante el año, y así la casa queda limpia y protegida con el nuevo ramillete.
Así que ya sabéis, regalar un ramillete de muérdago a las personas importantes en vuestra vida y no olvidéis que se tiene que quemar el día de 13 de diciembre.





Yo así lo hice


Y aquí está mi nuevo ramillete, que la naturaleza me ha regalado. Con él he decorado un rincón de mi bodega, en el que tengo algunas botellas de vino con Denominación de Origen Rioja.


Y también lo he colgado en la entrada de mi casa, y ya he besado a mi marido bajo él, y también lo haré mañana, con toda la familia, cuando vengan a comer el día de Navidad. (Por desgracia, no podré besar a mis hijos, ya qué, al igual que muchos jóvenes españoles, ellos también han tenido que irse de España en busca de trabajo.)

Pero tenéis que saber una cosa, una vez los frutos se caigan ya no sirve de nada besarse bajo él, se pierda la magia!!!!!!!!!!!!!!!!!! 
¡FELIZ NAVIDAD!