miércoles, 12 de octubre de 2016

PERROS Y GATOS APAREÁNDOSE - La Rioja

Macho cubriendo a una hembra

Hace unos días os mostré a unos insectos apareándose, hoy os voy a mostrar a unos perros y a unos gatos en plena acción.

El hecho de vivir en grandes ciudades, hace que imágenes como éstas se dejen de ver. Desde mi infancia no había vuelto a ver en la calle a un perro montando a una hembra, me hizo mucha gracia, el verlos tan acaramelados y en plena acción, en una de las calles del pueblo de Ezcaray.

Recordé cuando vivía en mi pueblo y veía por la calle a la pobre hembra, con un perro pegado a ella y un montón de perros ladrando a su alrededor, y otras veces a un grupo de chicos tirándoles piedras, para que se separasen.

Cuando la hembra accede a la monta, el macho inicia una serie de movimientos para después girar sobre la hembra y quedar en posición contraria a ella. Entonces es cuando se quedan pegados, ya que en el pene del macho existe un bulbo que al momento de aparearse aumenta su tamaño debido al llenado de sangre, y eso hace que favorezca la cópula. Tiene que pasar un rato para que el pene del perro vuelva a su tamaño original y poder separarse de la hembra, si se fuerza se corre el peligro de que al perro se le rompa un hueso, llamado "hueso peneando" que está en su interior

No sé si alguno de los jóvenes que pegaban a los perros, volverían a hacerlo, sabiendo el daño que eso le puede ocasionar al macho.

Gato montando a una hembra

En el pueblo de Zorraquín vi a esta pareja de felinos reproduciéndose. La gata se encontraba agachada manteniendo las patas delanteras flexionadas y el trasero levantado, mientras que el gato la sostenía mordiéndole la nuca. Normalmente el acto dura de 1 a 3 minutos, aunque en algunos casos puede durar más de 20 minutos.

Dicen que es muy ruidoso y molesto, hay comentarios de gente que dice que se han pasado noches sin dormir debido a los maullidos que suelen dar.

De mis cuatro gatos, dos están castrados, a Micifuz se lo hicieron cuando tenía unos 6 meses, y nunca hemos tenido ningún problema, en cambio con Zapirón si que tuvimos problemas, cuando era época de celo desaparecía y nos volvía siempre con muchas heridas. Mi marido era reacio a que le llevase al veterinario para que le castraran. Solía decirme, déjalo y que disfrute, pero era horrible, nos venía siempre con mordiscos y heridas.

Una vez nos vino con un mordisco en el hombro, se lo curé, y cuando ya pensaba que estaba curado, un día mi marido lo tenía en brazos, y cuando lo estaba acariciando se le reventó todo y comenzó a salir toda la infección. Fue un desastre, ya que se manchó toda la ropa. El veterinario ya me había comentado que los gatos suelen tener mucha pus, cosa que no les pasa a los perros. Fue muy desagradable, y además teníamos una visita en casa y realmente nos sentimos un poco incómodos.

Zapirón con su hombro herido

Así que cambió de opinión y me dijo que hablase con el veterinario y que lo castrasen. Inmediatamente se lo hicieron, y ya nunca se fue de casa, siempre estaba por el jardín. Lo malo de la castración es, que tanto los perros como los gatos engordan mucho.

Pero hay una ventaja, al no reñir con otros gatos evitan contagiarse de leucemia felina o del síndrome de inmunodeficiencia felina, ya que se trasmite por medio de la saliva o por las mordeduras.

Las gatas Siamesas o de pelo corto suelen llegar a la edad adulta a los cinco meses de vida, en cambio en las Persas o de pelo largo, suele ser a los 10 meses.