miércoles, 5 de enero de 2011

LA LLEGADA DE LOS REYES MAGOS DE ORIENTE "UNA NOCHE MÁGICA"

La tradición cuenta que los tres Reyes Magos vinieron de Oriente guiándose por una estrella llamada "La estrella de Belén" que les condujo hasta el portal de Belén donde adoraron al Niño Jesús recién nacido y le ofrecieron Oro, representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes, Incienso, que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios y Mirra, un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús.
También se han añadido otros detalles a modo de simbología. Se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de las tres continentes Asia,África y Europa.


En Fuenmayor, La Rioja

Esta leyenda se ha dado a conocer en la mayor parte del mundo, y es una de las tradiciones más arraigadas en nuestra cultura española y que en todos los pueblos y ciudades de España se celebra la noche del 5 de Enero con la cabalgata donde los niños acuden con gran ilusión y esperando los regalos que han pedido en sus cartas a estos tres Reyes Magos

Melchor, Gaspar y Baltasar

En los pueblos riojanos
¡Quién no recuerda la ilusión con la que todos hemos esperamos este día cuando eramos pequeños!

Yo por lo menos así lo recuerdo, por mi infancia y también por la ilusión con la que mis hijos lo han esperado.
Recuerdo cuando era pequeña, días antes de las vacaciones de Navidad, en el colegio donde estuve interna, todas hablábamos de lo que les pediríamos en nuestras cartas a los Reyes Magos.
El 22 de diciembre, después de haber ido a misa y haber desayunado. Todas empezábamos a recoger nuestras cosas acompañadas del sonido del sorteo de Navidad que provenía de las radios que habían por el colegio. Desde entonces siempre pongo la tele y ese sonido me acompaña ese día, pues me trae buenos recuerdos ¡Nos íbamos a casa!
A partir de las doce, nuestros padres venían a buscarnos y la monja que estaba en la portería nos iba llamando por nuestros apellidos y salíamos corriendo con la ilusión de pasar unos días con nuestra familia y volver a ver a las amigas, que desde el 15 de septiembre había dejado en el pueblo.
También coincidiendo con las Navidades, siempre recuerdo, cuando tenía siete años, que vino mi padre a buscarnos ese día, nos llevó a casa  a mi hermano y a mi, montados en nuestro Seat 6oo y durante el camino nos dijo que mi madre estaba enferma en la cama. Cuando llegamos a casa, subimos corriendo las escaleras para ir a verla, y nos dirigimos a su habitación,. Ella al vernos levantó las mantas y nos mostró a Silvia, mi hermana pequeña, no nos habían dicho que había nacido hacía tres días. Fue una sorpresa muy bonita
Mi padre siempre esperaba que estuviésemos en casa para montar el belén. Poníamos la mesa del comedor a un lado y comenzábamos a construirlo. Recuerdo todas las figuritas, las ovejitas, los pollitos, el corcho que hacia de montañas donde poníamos a  los tres reyes montados en sus camellos, y que cada día los íbamos moviendo hacia el portal. Mi padre lo montaba con mucha ilusión, hasta recortaba tela imitando ropa tendida para ponerla junto a la lavandera, que estaba lavando en un río que él nos hacia con papel de plata. Nos pasábamos horas y horas delante del belén.
Y por supuesto, después de haber escrito la carta a los reyes, que siempre se la escribía a Baltasar, ya que era mi Rey preferido. La metía en el sobre y nos  íbamos a correos a meterla en el buzón, esperando que ellos la recibiesen y nos trajesen nuestros regalos el 5 de enero
Ese día la costumbre que teníamos en casa, era la de subir a la terraza, a primera hora de la tarde y dejar hierba para los camellos y tres vasos de leche y galletas para los tres Reyes Magos y, esperábamos toda la tarde mirando por los tejados Estábamos tan emocionadas mis amigas y yo que hasta los veíamos caminar por encima de ellos.
También muchas veces debido a que mis padres han sido comerciantes, y esos días tenían mucho trabajo, ya que vendían muchos regalos para la noche de reyes. Para estar más tranquilos nos llevaban a mis hermanos y a mi a la sesión continua del cine Rex, que estaba justo en nuestra calle. Con un buen bocadillo, y dinero para chuches, allí pasábamos toda la tarde hasta que mi padre venía a buscarnos, algunas veces nos encontraba dormidos.
Nosotros no solíamos meternos en la cama y esperar al día siguiente, esa misma noche, después de cenar, subíamos a la terraza muertos de miedo, ya que debido a la emoción que teníamos, hasta escuchábamos ruidos pensando que eran los tres Reyes Magos. Además mientras subíamos mis padres daban golpes en las paredes para hacernos creer que eran las pisadas de los camellos.
 Realmente pasábamos miedo en ese momento, pero la ilusión que teníamos lo superaba. Cuando llegábamos allí habían un montón de cajas con todos los regalos y se habían comido todo lo que les habíamos dejado.
Tuve la suerte de tener regalos bonitos y los más novedosos de aquella época, pues como ya os he dicho teníamos una tienda donde se vendía de todo. Pero el regalo que más recuerdo y el que me hizo más feliz y conservé durante muchos años, ya que se podían agrandar,  fuero mis patines de hierro, con cuatro ruedas de madera y que se ataban con unas correas de cuero.¡Cuantas horas de felicidad me dieron esos patines! y la suerte que tuve es que en el colegio podíamos patinar. Así que nada más que podía me los ponía, llegué a ser una experta y hasta bailaba con ellos puestos.
El día siete de enero, para mi era muy triste ya que a primera hora de la mañana, mi hermano y yo teníamos que estar de vuelta en el colegio. Sabíamos que estaríamos allí sin salir hasta el 18 de marzo, cuando salíamos para pasar el día del padre. Pero la ilusión que teníamos por enseñar nuestro regalo, y digo nuestro, ya que tan solo podíamos llevar uno al cole, y era difícil decidir, cuál de todos te llevabas.
Pero todas llegábamos ese día contentas y cargadas con nuestro regalo, y también con muchas ganas de vernos, abrazarnos y contarnos nuestra experiencia con los tres Reyes Magos.