martes, 6 de septiembre de 2011

RABANERA - La Rioja

Después de visitar Ajamil de Cameros nos dirigimos a Rabanera, este pueblo se encuentra en la misma carretera por la que habíamos llegado, a tan sólo 1,9 Km. de Ajamil, 4 km. de Jalón de Cameros, y 4,6 de Cabezón
 

Desde la misma carretera, se podía ver en lo alto de una pequeña loma el pueblo de Rabanera, con la iglesia de la Asunción sobresaliendo entre todas sus viviendas.
Una indicación a la izquierda nos decía que Rabanera estaba a tan sólo 1 Km. por la LR - 549 

Casa con escudo

Rabanera se encuentra en la Cuenca del Río Leza, en la Comarca del Camero Viejo, a 43 Km. de Logroño


El pueblo está situado en una zona montañosa en el valle del río Rabanera "posiblemente de allí su nombre"


Una casa recién pintada y renovada, con un buen banco a la vera de su puerta. Seguro que habrá  sido testigo de largas tertulias en las tardes de verano, o en las mañanas soleadas de invierno

La mayoría de sus casas están construidas en piedra y mortero y también las hay en piedra natural lastra  
Una de las peculiaridades que más me llamó la atención en sus construcciones fue el hecho de que la gran mayoría de ellas tenían un añadido en la planta de arriba construido en adobe y entramado de madera.


A 1 de Enero del 2010 tenía 36 habitantes, 27 hombres y 9 mujeres.


La primera vez que vi una cortina en una puerta fue en el pueblo de Navalsaz, entonces lo vi normal ya que era verano y pensé que la ponían para que no entrasen las moscas. Pero en Rabanera me sorprendió más ya que era invierno y además las viviendas se encontraban cerradas.



He observado que en La Rioja hay mucha costumbre de poner cortinas en las puertas, en uno de los pueblos en donde las he visto, pregunté el por qué se hacía y me dijeron que era para protegerlas de las inclemencias del clima



Pintoresco rincón

El fin de semana anterior al 9 de Junio, festividad de los Santos Martires Primo y Feliciano sus vecinos celebran una de sus fiestas

También celebran en el mes de Agosto la fiesta de Gracias


Rabanera es un pueblo con historia, el tiempo sigue por cada esquina y rincón, como en el interior de esta puerta con postigo


Atar lenguas maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo
"Refrán y dicho popular"


Refrán
"Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana"
Puede que algunas veces esto suceda, pero me gustaría pensar que lo que dice este refrán no es cierto



Pequeños ventanucos se abren en construcciones de adobe y piedra, según tengo entendido, las hacían así de pequeñas para evitar el frío del crudo invierno de esas zonas y proteger la casa del calor en verano



Pareja de felinos tomando el sol sentados sobre uno de los tejados construido en teja roja, en el pueblo de Rabanera

Asegurada y ya en el año 1828

Protegida por un bello enrejado


En el S. XVII apareció con el nombre de Ravaneras y perteneció al Señorío de Cameros hasta el S. XIX.
Esta serranía Ibérica fue cabeza o puerto de las cañadas sorianas oriental y occidental. Hoy en día todavía quedan restos de la trashumancia.



Casa con horno


En varios de los pueblos de La Rioja he visto viviendas con hornos construidos en ellas, y ésta en concreto se encuentra en Rabanera, en la actualidad está deshabitada y en venta. Uno de sus vecinos me comentó que está protegida, y que si alguien la compra debe conservar el horno

Lavadero

Lavadero
El siguiente relato me ha parecido interesante, y parte de los hechos que en el se relatan tuvieron que ver con este lavadero, rehabilitado en Agosto del 2009

Los de Rabanera eran muy brutos, hasta el punto de que una vez, en el ayuntamiento, reunidos el alcalde y los concejales en sesión secreta y a puerta cerrada, acordaron matar al cura porque siempre se oponía a los acuerdos que ellos tomaban. Echaron a suertes para ver a quién correspondía matarlo y, al mismo tiempo, preparar un plan para despistar a la justicia.
El cura tenía costumbre, antes de celebrar la misa, de salir de madrugada a trabajar a un huerto a la orilla del río. Habían acordado matarlo en el huerto y marchar rápidamente en comisión a Logroño a tratar con el gobernador asuntos de la alcaldía y así lo hicieron. El que le tocó matarlo bajó al huerto con el trabuco antes que el cura y lo esperó a que bajase. El huerto estaba junto al puente de arriba. Los otros tres marcharon camino de San Román y le esperaron en el lavadero que había en el puente abajo. Cuando llegó el cura al huerto, sin mediar palabra, y a bocajarro, le disparó un trabucazo y muró en el acto. El criminal pasó el puente que hay en la salida de arriba y, corriendo campo a través en frente del pueblo, llegó al lavadero donde estaban esperando los otros concejales y el alcalde, y les dijo: "Ya ha caído."
Escondieron el trabuco en el tejado del lavadero, debajo de las tejas, y marcharon deprisa para San Román a coger la diligencia de caballos que los bajaría a Logroño, a la espera de que de ellos nada podrían sospechar cuando descubrieran el cadáver.
Pero ocurrió que, como el pueblo está en un montículo, se ve muy bien por donde corría el que mató al cura. Una mujer abrió una ventana para sacudir la alfombra (en los Cameros las alfombras eran pieles de oveja con lana) y escuchó el tiro.
Le chocó mucho aquel disparo tan temprano, observó y vio correr a un hombre campo a través . Lo siguió observando y vio cómo se juntaba a otros tres hombres que le esperaban en el lavadero y cómo escondían algo en el tejado del lavadero. Avisó a otros vecinos, bajaron al huerto del cura que era donde había sonado el tiro y encontraron al sacerdote muerto.
Enseguida sospecharon todos que había sido uno de los concejales que había bajado a Logroño en comisión. Recogieron el cadáver, lo subieron al pueblo y salió un vecino a caballo para Logroño con la noticia.
A la una de la tarde estaba los concejales y el alcalde hablando con el gobernador en su despacho y llegó el mensajero. Ellos se quedaron pasmados y, desde el mimo Gobierno Civil, los llevaron a la cárcel y no volvieron al pueblo.
Desde entonces a los de Rabanera les llaman los matacuras, y también desde entonces la residencia del cura la pusieron en Ajamil desde donde atendía a los dos pueblos.
Comentarios: Este es un fragmento del libro escrito por Felipe Martínez Calleja natural de Jalón de Cameros y residente en Trevijano.
Fuente de información: Martínez Calleja, F., (2007). Cosas Curiosas del Abuelo Felipe.

L´UNION
1828

Para la buena suerte