martes, 18 de octubre de 2011

DE TURISMO POR LA RIOJA DESCUBRÍ ALGUNOS DE LOS ÁRBOLES SINGULARES - EZCARAY

El pasado jueves, me llamó una amiga de Madrid, y después de estar un ratito hablando por teléfono de nuestras cosas, y de nuestros gatos. Yo tengo tres, y ella seis, va y me dice: "Bueno, te he llamado para decirte que mañana vamos a Logroño" la verdad es que me quedé muy parada, y le dije. "¡Eso no se hace!". Me hubiese gustado que me lo hubiesen dicho con más tiempo. ¿No os parece qué tengo razón?
Para ellos era la primera vez que visitaban  La Rioja, él venía con la idea de poder ver los colores que el otoño nos deja en los viñedos, en los montes, en la Sierra Cebollera, ya que había leído sobre la gran variedad de árboles y vegetación que en ella hay. Desafortunadamente como el clima está tan raro este año, los colores del otoño están tardando en llegar, casi nos está haciendo más calor estos días de mediados de octubre que en el mes de julio.
Al final decidimos llevarles el domingo a Ezcaray, ya que pensamos que les gustaría y además es un pueblo con mucho encanto, que se encuentra en la parte alta del valle del Oja,  rodeado de grandes montes, y con una gran variedad de árboles. Supusimos que ya que allí hace más frío, posiblemente  veríamos alguno de los colores otoñales.

ARBOLEDA DEL SUR

Nada más llegar allí, aparcamos el coche cerca de esta arboleda, si lo hicimos fue por una razón.
Ya os he comentado que ahora estamos recorriendo los lugares en donde hay algún árbol singular, y yo ya sabía de antemano, que en Ezcaray estaban estos castaños.
Se le conoce como "La Arboleda del Sur", y está formada por 136 castaños de las Indias, se cree que su edad es de unos 100 años
Se les considera singulares, por su belleza paisajística y valor cultural, y además es una de las pocas plantaciones en carretera que quedan en La Rioja.



Muy cerquita se encuentra este Cedro de Atlas conocido por "El Cedro del palacio Azcárate" tiene una edad estimada de unos 150 años y mide unos 27 metros
Está ubicado en una casa solariega, justo enfrente de la iglesia.
En Ezcaray existen otros dos árboles más pero se encuentran fuera del pueblo, y además ya sabemos qué están bastante alejados, esos los dejamos para otro día.  Así que el resto del tiempo lo dedicamos a pasear




Recorriendo sus pintorescas calles, con sus balcones y ventanas repletas de macetas cargadas de una gran variedad de Gitanillas y Surfinias


 Les encantó sus viviendas, en su mayoría construidas con entramado de madera, que nos hacen recordar  la época medieval



Otra característica en las calles de Ezcaray son los soportales, muy apropiados para poder hacer más llevaderos los días fríos  del invierno.
Después de tomar fuerzas con un bocadillito y un café, volvimos al coche, para dirigirnos a ver los colores del otoño. Para ello nos dirigimos a Valdezcaray, la estación de esquí de los riojanos. Pero no llegamos hasta allí para ver la estación, lo hicimos para llevarles por un camino de tierra, que sale desde allí mismo y que llega a Lugar del Río, un pueblecito cercano a San Millán de la Cogolla. Ese recorrido nosotros ya lo hemos hecho varias veces, pero en sentido contrario.

Este paisaje tan bonito, descubrí la primera vez que estuve allí.

La última vez fue justo hace un año a finales de septiembre, yo quería ver o escuchar la berrea, así que un día bonito y soleado salimos hacia Lugar del Río, ya que me habían comentado que desde allí se podía ver, y cómo no aparecía ante nosotros ningún corzo, continuamos subiendo el monte.  Al principio veíamos algo de niebla, pero lo qué no nos podíamos imaginar es que de repente se convirtiese  en una espesa y densa niebla que no nos dejaba ver ni a un palmo de nuestras narices. Yo, como siempre que nos metemos en alguna situación similar, estaba asustadísima, ya que sabía de la vez anterior que habíamos estado por esos lares, que a nuestra izquierda teníamos un gran precipicio, pero me tranquilizaba un poco el hecho de qué al estar subiendo, nuestro supuesto carril, estaba pegado al monte. Por más que le decía a mi marido que diese la vuelta, él para el monte, como las cabras. Yo creo que disfruta al verme asustada. 


Volviendo a nuestro recorrido del domingo, este paisaje tan bonito nos encontramos al llegar a la cima. El monte San Lorenzo quedaba a nuestra izquierda, y toda esta gran extensión de montes repletos de una gran variedad de árboles en los que ya se podía apreciar algunas tonalidades del otoño, quedaba a nuestra derecha, (¡y también el precipicio!)  Durante un buen rato estuvimos circulando admirando el paisaje, hasta que llegamos a un claro desde donde se podían ver también todos los pueblos de la zona de San Millán


Allí nos encontramos con un grupo de cazadores que cobijados dentro de estos muros construidos en piedra, estaban cazando palomas y malvices



Circulando entre una gran variedad de árboles, como hayas, pinos, mostajos, cedros, acebos, etc. continuamos nuestro descenso hacia Lugar del Río.
De repente, mientras me encontraba mirando las aguas del río Cárdenas que descendían a nuestra derecha, vi  justo al lado del camino, uno de los pilones que el Gobierno de La Rioja suele poner en cada uno de los árboles singulares.
No veáis lo contenta que me puse, comencé a decirle a mi marido "¡Para, para, hay un pilón de un árbol singular!"

Pilón

Y allí a su lado estaba este  Mostajo del río Cárdenas, otro de los árboles singulares en
La Rioja