sábado, 16 de febrero de 2013

GARRANZO - Despoblado de Enciso, La Rioja


Con bastante dificultad, y después de haber tenido que atravesar montones de grava y tierra, llegamos a Garranzo. Casualmente ese día estaban haciendo obras y mejoras en el camino de tierra que llega hasta esta aldea deshabitada del municipio de Enciso.

El camino comienza nada más cruzar el puente de piedra que cruza el río Cidacos. Allí la carretera se divide en dos, una de ellas dirección Poyales y Navalsaz y,  justo hacia la izquierda de El Parque de Paleoaventura Barranco Perdido, sale otra que es la que nos llevó hasta allí.




A la distancia el pueblo me sorprendió por su tamaño, pero más sorprendida quedé, cuando comencé a recorrer sus calles. Garranzo se quedó completamente despoblado en el año 1975 del siglo pasado.


Todas ellas estaban en muy mal estado, las malas hierbas y los matorrales estaba por doquier. Tuve gran dificultad para recorrerlas. 


De seguir así, en poco tiempo algunas de sus casas quedarán completamente cubiertas por la maleza.


La vacía espadaña de la iglesia parroquial de San Pedro sobresalía entre ellas.


Durante todo el tiempo escuchaba el tintineo de las vacas, pero por más que miré no vi ninguna de por allí. Así que me acerqué a este corral. 


Para sorpresa mía, éste se encontraba vacío y sin ninguna evidencia de que allí últimamente hubiese sido utilizado para guardar ganado. Por curiosidad continué mirando por otros corrales.

No muy lejos de allí, vi en otro corral algo que me pareció una manta o una tela grande tendida, me acerqué mirando con curiosidad, y para sorpresa mía lo que a mi me había parecido una tela, era el cuerpo de una gran vaca. ¡Cino o seis vacas vi allí metidas! ellas al verme salieron en estampida hacia mí. No os podéis hacer una idea del susto que me pegué. Me dije "pies para qué os quiero" y comencé a correr hacia la parte alta del pueblo, buscando el coche para meterme en él, a la vez que chillaba llamando a mi marido. Menos mal que pronto dejaron de seguirme y se pararon, pero la verdad es que me llevé un buen susto.


Además de la ganadería, sus habitantes también vivían de la agricultura.

Puertas cerradas, que posiblemente nunca más se abrirán

Toda la comarca de Enciso perteneció a los duques de Medinaceli

Gracias a su importante industria textil, hubo un tiempo en el que en toda la comarca se vivió muy bien. Debido a la gran abundancia de ovejas que allí tenían, y para aprovecharla su lana, decidieron comenzar a tejerla. Así es como en Enciso aparecieron los primeros telares.  
Todavía hoy en día se conservan algunas de los telares, pero tan sólo una de sus fábricas Hilados y Tejidos Marín continua con la tradición de producir las famosas mantas de pastor.


Una vez ya finalizado nuestro recorrido por las calles de Garranzo comenzamos nuestro descenso hasta Enciso. Esta vez tuvimos más suerte, ya que habían extendido los montones de grava y tierra, y circulamos con más tranquilidad, los 5 Kilómetros que hay entre ambos pueblos.

Garranzo es el pueblo más alto de toda la comarca de Enciso, se encuentra a 1035 metros de altura.


Un poco antes de llegar a Enciso pudimos visitar el yacimiento de icnitas de La Senoba.