domingo, 18 de agosto de 2013

VERBENA Y BOTELLÓN


Ésto es con lo que me he encontrado esta mañana cuando he abierto la puerta de mi casa. No os podéis hacer una idea de las vivencias que han habido esta noche delante de ella. Algunas de ellas me las guardo para mí. 
Cada año, el sábado siguiente al 15 de agosto, en Navarrete se celebra una famosísima verbena, a la que acuden cientos, por no decir miles de jóvenes riojanos, y de otras ciudades cercanas.



A primeras horas de la noche, se les puede ver llegando al pueblo, todos ellos cargando bolsas de supermercados en las que llevan sus botellas de refrescos y alcohol.

Sobre las dos de la madrugada, como no podía conciliar el sueño, he mirado por la ventana, y me he quedado sorprendida al ver la cantidad de jóvenes que estaban sentados en la puerta de mi casa, no cabía un alma. 

Lo primero que he pensado ha sido "qué bien, si hay tanta gente no harán sus necesidades aquí", Pero qué equivocada estaba, cuando he mirado a mi derecha donde está la valla de mi jardín los he visto a todos, alineados, cara a mi jardín, con las manos en sus partes y orinando sobre él. 

Así es como han quedado las calles del pueblo


Si orinan o defecan por las calles, es debido a que la gran mayoría de ellos se traen o compran en las tiendas del pueblo sus propias bebidas, por ello algunos de los bares del pueblo, (por no decir todos) que son los únicos que sacan provecho de esa noche, cierran las puertas de sus baños. Por lo tanto los jóvenes hacen sus necesidades por doquier. 

Esta mañana, he tenido que coger la manguera y limpiar todo lo que he podido, ya que si no, con el calor que hoy nos hace en este momento sería imposible poder respirar. 

Me pregunto por qué el ayuntamiento no pone medios y obliga a los bares a abrir sus lavabos, o alquila unos baños públicos para esa noche.